Rendirse no es una opción

rendirse

Existe un libro maravilloso que se llama “Rendirse Jamás”, usted puede leer mas detalles al respecto en este enlace:

¿Por qué yo?: C.M. Strongville

Lo recomiendo mucho, ya que nos enseña grandes lecciones de vida sobre pelear por las personas que amamos y por nuestros sueños. Jan era una chica que había perdido a sus padres cuando era una niña, y su hermano menor sufría de cáncer. Ella peleó mucho por su hermano y por sus sueños, para no olvidar su lucha cada día ella se tatuó la siguiente frase en su espalda: rendirse no es una opción. Ese tatuaje le recordaba cada día las razones por las cuales ella debía de sacar fuerzas y pelear. Es interesante que ella haya utilizado algo así para recordar su razón de vivir, esto en el mundo de la Programación Neurolingüística se conoce como un Ancla.

Un ancla no es más que una asociación neurológica entre un estímulo externo y un estado interno intenso. Para la chica del libro, el tatuaje le daba valor, cuando ella se sentía triste bastaba con solo mirar el tatuaje y recobraba sus fuerzas. Ella asoció el sentimiento de poder y fuerzas para seguir en la vida, mediante ese tatuaje. Hay personas que asocian determinados eventos tristes o felices a una canción, a un perfume, a un programa de tv o a un lugar. Pues si estimado lector, existen anclas auditivas, visuales y sensoriales. De la misma manera en que nos anclamos a eventos tristes como un velorio o un accidente, también podemos anclarnos a eventos felices de nuestras vidas.

Cuando usted está en un velorio porque perdió un ser amado, todo el mundo llega y le dan un abrazo para darle el pésame. En ese momento sonaban las campanas de la iglesia y además una canción muy triste de fondo. Cuando pasan los años, usted de repente escucha las campanas de una iglesia y se siente triste y no sabe la razón de ello. O usted está en una fiesta contento y de repente llega un amigo y le da un abrazo y usted de la nada pierde los ánimos y solo desea irse a su casa. ¿Qué sucedió?.  Usted estaba anclado al sonido de las campanas, ya que su estado interno de tristeza era muy intenso en el velorio y ahí sonaron las campanas, entonces se realizó una neuroasociación entre el sonido de las campanas y su tristeza. De la misma manera sucede con el abrazo que le dieron en la fiesta, su amigo le abrazó de la misma forma en que lo abrazaron en el velorio y entonces automáticamente se disparó esa ancla que se formó en ese evento triste.

Pero la buena noticia es que podemos nosotros mismos crear anclas de poder y alegría. En su vida, usted debe de tener momentos en los que fue feliz, se sintió orgulloso de usted mismo y con mucho valor.  Por ejemplo un evento de su vida de felicidad a lo mejor fue cuando usted se graduó de la universidad y obtuvo su título de profesional, o cuando usted se casó, cuando nació su hijo, cuando le ascendieron en el trabajo, etcétera.

Ahora usted va a tomarse unos minutos a solas, va a cerrar sus ojos y va a pensar en ese momento lleno de felicidad. Sienta esa alegría al máximo, dígase a usted mismo lo feliz que se siente y que en ese momento nada le puede afectar para quitarle esa alegría. Visualice el evento y mírese a usted ahí de pie como todo un guerrero. Cuando tenga sus emociones al máximo, tome una parte de su cuerpo y tóquela, por ejemplo un dedo meñique. Tóquela de cierta forma que solo usted sepa, y eso hágalo por unos minutos. Finalmente abra sus ojos, ahora usted acaba de anclarse a ese momento de felicidad y éxito. La próxima vez que se sienta triste, tóquese el lugar donde se ancló (similar a ver el tatuaje rendirse no es una opción) y recupere todos sus recursos y siga adelante con la vida.

Usted puede generar muchas anclas de poder que le ayudarán a tener una vida más feliz y próspera. Hay gente que se ancla para poder salir a hablar en público, para salir a un partido de fútbol. etcétera. Depende únicamente de usted cuanto le entrene a su cerebro a ser feliz, en vez de entrenarle a estar triste.

Recuerde estimado lector que la vida es maravillosa y para usted rendirse no es una opción.

Un abrazo y hasta pronto.

Daniel E. Méndez Romero

Máster en Programación Neurolingüística.

2017-02-07T04:17:10+00:00

About the Author:

Leave A Comment

*